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sábado, 1 de junio de 2013

Por Qué la Mayoría de Bloggers Abandonan

bloggers abandonanA finales de 2011 NM Incite (Nielsen) había rastreado más de 181 millones de blogs en todo el mundo. 5 años antes, en el 2006, habían menos de 36 millones (35.771.454).

A pesar de ese crecimiento extraordinario y del enorme interés que existe por los blogs y el social media, la mayoría de blogs se abandonan en sus 3 primeros meses de existencia.

De hecho, según una encuesta llevada a cabo por Technorati en el 2008, sólo 7,4 millones de blogs, de los 133 millones que tenían rastreados, habían publicado una actualización en los 120 días anteriores.

Lo cual se traduce en que un 95% de los blogs se abandonan.

En otras palabras, hay una plaga de abandonos, de proyectos fracasados y de expectativas no cumplidas.

La GRAN pregunta es ¿por qué? ¿Por qué hay tantos abandonos?

Pero antes de dar respuesta a esta pregunta, me gustaría dar respuesta a esta otra:

Depende de lo que se abandone.

Abandonar es malo cuando dejamos un proyecto bueno para nosotros por no haber tenido la suficiente visión y fuerza de voluntad para continuar remando cuando el viento no era favorable.

En cambio, abandonar es bueno cuando el proyecto no tiene futuro, o cuando no es adecuado para nosotros. En este caso la tragedia sería precisamente seguir con ello, pues no nos sobra el tiempo como para dedicarlo a cosas inútiles.

Lectura relacionada: El Arte de Abandonar

Dicho esto, ahora sí veamos por qué la mayoría de blogs se abandonan en apenas unos meses.

Cuando uno inicia un nuevo proyecto tiene unas expectativas de los resultados que va a conseguir.

Si pasado un tiempo los resultados que se consiguen no cumplen con esas expectativas entonces aparecen las dudas: “¿merece esto la pena?; ¿estoy haciendo lo correcto?; ¿debería hacer otra cosa?”

Cuanto más tiempo pase sin que se cumplan esas expectativas y cuanto más alejados estén los resultados conseguidos de los esperados, menos confianza en uno mismo y en el proyecto entre manos se tendrá y, por lo tanto, más persistentes serán esas dudas.

El problema: Las expectativas demasiado optimistas del que justo empieza.

Por distintas razones los que inician un blog por primera vez acostumbran a tener grandes expectativas y esperan además cumplirlas en un corto plazo de tiempo (entre 2 y 3 meses la mayoría).

No son realistas. Han creado unas expectativas basándose en el éxito de otros. Una persona sin experiencia en el terreno es difícil que pueda tener una visión precisa de la realidad.

La solución: Modera tus expectativas.

Si no quieres que el desánimo acabe con tu blog a las primeras de cambio, haz pronósticos conservadores de los resultados que conseguirás, al menos durante los primeros meses.

A medida que pasen los meses, si tus resultados demuestran ser mejores de lo esperado ajusta tus expectativas en consecuencia, pero no antes.

Con el tiempo, y la experiencia, te será más fácil ajustar tus expectativas a la realidad, pues contarás con tus resultados pasados como referencia, para guiarte mejor en tus pronósticos.

En vez de fijarte en otros para crear expectativas, fíjate en ti mismo, en tu historial de resultados y en su tendencia.

Sacar un blog adelante no es fácil, requiere de mucho tiempo y dedicación, y como he dicho antes, los resultados acostumbran a no satisfacer las expectativas.

Por ello, es importante que pensemos bien sobre la temática de nuestro blog, pues sin un interés real por nuestra parte no hay forma de que pueda prosperar.

El problema: Escoger la temática por los motivos incorrectos.

Muchos bloggers principiantes escogen la temática de su blog pensando sobre todo en lo que creen que es popular en internet o lo que les reportará más dinero. Eso es un error.

Sí, eso es importante, pero lo es todavía más que tengas un verdadero interés por el nicho que vas a escoger.

Si algo no te interesa lo suficiente como para trabajar en ello durante años, incluso si los resultados no siempre acompañan, entonces mejor sigue buscando.

Pero tu interés no es suficiente. Es importante que lo que vayas a ofrecer en tu blog también interese a otros. Es decir, que haya suficiente demanda del mercado, tanto de contenidos como de productos y servicios, como para que te puedas ganar bien la vida.

La solución: Escoge la temática de tu blog sobre todo basándote en tu interés, pero atiende también a la demanda del mercado.

El abandono de un blog se suele justificar de muchas maneras distintas:

Pérdida de interés.Falta de ideas.Agotamiento.No conseguir visitas.No ganar dinero.La falta de tiempo.Etc.

Pero la realidad del asunto es que todas estas justificaciones son diferentes caras de un mismo problema: la pérdida de motivación.

Esta pérdida de motivación se debe principalmente a dos causas, las cuales suelen operar de forma conjunta: (1) la falta de un interés real en la temática del blog; y (2), los resultados conseguidos no satisfacen las expectativas creadas.

Por ello, si queremos que nuestro blog perdure el tiempo necesario para que genere los frutos que esperamos hemos de proteger nuestra motivación.

La motivación es volátil. Esa inestabilidad se agudiza en los primeros estadios de un proyecto, cuando la incertidumbre es mayor.

Esa hipersensibilidad de la motivación a los condicionantes tanto externos (resultados, circunstancias, etc.) como internos (mentalidad, estado de ánimo, expectativas creadas, etc.) en los inicios de cualquier proyecto hace aconsejable que nos tomemos muy en serio su protección.

Hazlo porque te gusta y no por la recompensa. Que la recompensa no sea la motivación sino la consecuencia de hacer algo motivado intrínsecamente.

Ver el vídeo: El Verdadero Efecto de las Recompensas en la Motivación

Hasta que no lleves unos meses y conozcas mejor la realidad del terreno, mantén moderadas tus expectativas. De lo contrario, si tus resultados se alejan demasiado de tus expectativas tu motivación se resentirá.

Con la experiencia te resultará más fácil marcarte unas expectativas más realistas y tus resultados cada vez se ajustarán más a estas.

¡Ojo! No estoy diciendo que aspires a poco. Quiero que tengas ambición por conseguir grandes cosas. Quiero que pienses a lo grande y que apuntes muy alto en todo lo que hagas. Ya sabes: “Apunta a las estrellas y puede que alcances la luna, apunta al techo de tu casa y seguramente le alcances a alguien en el ojo”.

PERO el que justo empieza debe mantener las expectativas bajas, hasta que la máquina empiece a rodar y los resultados demuestren lo contrario.

Sólo así protegerás tu motivación del golpe de la cruda realidad.

Aunque moderes tus expectativas necesitas conseguir resultados, y cuanto antes mejor. Cuanto más tardes en conseguir resultados (visitas, suscriptores, shares, ventas, etc.) más difícil te resultará seguir invirtiendo tiempo, dinero y esfuerzo en la actividad.

No hay que ser impaciente, pero tampoco hay que dormirse en los laureles.

Los dos primeros meses de existencia de este blog publiqué 57 artículos. ¿Por qué? Porque quería resultados y rápido. Sabía que si me demoraba mucho en conseguir resultados mi motivación se resentiría. Así que aproveché ese extra de motivación del que justo empieza para acelerar el ritmo, crear momentum y alcanzar el punto de inflexión, que todo lo hace más fácil.

Lectura relacionada: La Productividad Es la Mejor Fuente de Motivación

Muchas personas que quieren montar su primer blog o bloggers que justo empiezan me cuentan las maravillas que quieren conseguir con el tráfico web que van a atraer a sus páginas. Muy pocos, si alguno, me hablan de cómo van a conseguirlo, y nada dicen del trabajo y de las horas que van a dedicar. ¡Sueñan despiertos con el tejado antes siquiera de poner el primer ladrillo de los cimientos!

Querer algo, decidir algo y comprometerse a algo, son tres cosas totalmente distintas. “Sólo el que se compromete consigue lo que se propone”. << +http://bit.ly/WIjfQ1+via+@DavidCantone' target="_blank">Clica Aquí para Tweetear Esto

Así que no seas uno de ellos. Sé ambicioso en la elección de tu meta, comprométete a conseguirla y protege tu motivación eligiendo una temática que te interese de verdad, moderando tus expectativas y trabajando para conseguir resultados cuanto antes.

Esta es la fórmula para escapar al abandono prematuro, no tan sólo de tu blog sino de cualquier proyecto que decidas emprender.

Y ahora dime: ¿Has pensado en abandonar tu blog? ¿Por qué? Comparte tu experiencia debajo en los comentarios.

¿Conoces a alguien que esté pensando en montar un blog o que lo tenga desde hace poco? Mándale este artículo por email. Seguro que lo agradece. O bien, si lo tuyo son las redes sociales, compártelo en Twitter y Facebook con los botones de abajo. Gracias.

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5 Malos Hábitos de Bloggers a Evitar Como Sea

malos habitosLos malos hábitos lastran nuestro progreso personal en todas las esferas de la vida.
El blogging no es una excepción.
Existen malos hábitos propios de los bloggers que a todos nos afectan, o lo han hecho en algún momento de nuestra andadura, pero son aquellos que justo empiezan los más vulnerables a sus efectos destructivos.
Como ya expliqué aquí, la mayoría de blogs se abandonan durante los 3 primeros meses de su existencia. Y, de los que sobreviven, pocos pasan de los 6 meses. De entre los blogs supervivientes, un gran número de ellos o bien no se actualizan con la suficiente regularidad o bien sus contenidos son de poca calidad e interés. Al fin, una muy reducida minoría, los que han aguantado y se lo han tomado en serio, crecen en visitas y popularidad. Así están las cosas.
Dos de las principales causas de esos abandonos prematuros son (1) la baja productividad y (2) la baja motivación. Ambos factores están íntimamente vinculados el uno con el otro, pues como ya expliqué aquí, si produces estás motivado, y si estás motivado produces.
Y aquí viene lo importante: sólo el que produce obtiene resultados. Y para eso invertimos tiempo, dinero y energía en nuestros proyectos, para obtener resultados. ¿No?
Pues bien, estos 5 malos hábitos de los que te voy a hablar a continuación son veneno tanto para la productividad como para la motivación, por lo que ponen en serio riesgo la obtención de esos resultados que tanto necesitamos.
Mirar las estadísticas de un blog tiene su utilidad. Nos permite hacer pronósticos más o menos acertados de la tendencia de nuestro blog y hacer planes para que nuestras acciones futuras mejoren todo aquello que se puede mejorar.
Ejemplo: ¿Está el blog creciendo en visitas? ¿Más o menos que el mes pasado? ¿Cuáles son los porcentajes de las distintas fuentes de tráfico del blog? ¿Cuáles son mis principales fuentes de tráfico de referencia? ¿Qué palabras clave son las que generan más visitas? Y un largo etc.
Pero seamos sinceros, ¿cuántas veces necesitamos consultar nuestras estadísticas para extraer conclusiones útiles? Yo te lo digo: con que lo hagamos una vez al mes es más que suficiente.
La realidad: la mayoría de bloggers están obsesionados con sus estadísticas. ¿Veamos cuántas visitas he recibido hoy al blog? ¿A ver cómo va el contador de reproducciones de mi último vídeo? ¿A ver cuántos suscriptores nuevos tengo en mi canal de YouTube? ¿A ver cuántas descargas de mi último podcast? ¿A ver cuántos followers nuevos tengo? ¿Veamos cuántos “me gusta” ha recibido mi última publicación en Facebook? Y así con todo.
Lo malo no es consultar las estadísticas, lo malo es hacerlo a cada rato.
En vez de estar produciendo nuevos contenidos para mejorar esos resultados, estamos perdiendo el tiempo (y distrayendo nuestro trabajo) mirando unos datos que no sólo no nos sirven para nada en este momento sino que además pueden (y suelen) afectar negativamente a nuestra motivación.
¿Qué sucede si los resultados no se ajustan a nuestras expectativas? Nos desanimamos. ¿Qué sucede si estas consultas las hacemos en múltiples ocasiones a lo largo del día? Además de distraer nuestra atención y drenar nuestra energía de lo importante, nos desanimamos todavía más.
Imagínate esto mismo ocurriendo cada día de la semana y todas las semanas del mes. Resultado: la mayoría de bloggers abandonando sus blogs dentro de los 3 primeros meses.
El buen hábito: Mira tus estadísticas sólo cuando sea necesario para llevar un seguimiento de tu progreso y para extraer conclusiones. Con que lo hagas una vez al mes es suficiente. Si justo estás empezando con tu blog (y demás plataformas de social media), céntrate en producir contenidos de calidad y olvídate (réstale importancia) a tus estadísticas.
Deja de obsesionarte por las estadísticas y los resultados, en especial si llevas menos de un año con tu blog. No mires tus estadísticas más de lo estrictamente necesario (una vez al mes o menos) y, cuando las mires, si estas no se ajustan a tus expectativas no te lo tomes como el fin del mundo. Busca soluciones para mejorar lo presente y centra tu energía en ejecutar tu plan de la mejor manera posible para que así sea.
No dejes que tu estado de ánimo y tu productividad se vean afectados por los fríos datos y por una conducta obsesiva.
Protege tu estado de ánimo mirando las estadísticas sólo cuando sea necesario y promueve tu productividad dedicando tu tiempo y centrando tus energías a trabajar en lo importante y, con ello, los resultados del próximo mes te sonreirán cuando los vayas a consultar, y si no lo hacen no es para tanto, ya lo harán el próximo mes.
¿Cuántas veces al día utilizas las redes sociales? Y lo más serio: ¿Estas consultas están interrumpiendo tu flujo de trabajo?
Me explico. No hay nada de malo en que demos uso a las redes sociales, para eso están. Lo malo es cuando lo hacemos a destiempo, es decir, cuando no toca.
¿Cuando toca? Cuando nosotros lo hayamos decidido.
Muchas personas, yo mismo en incontable número de ocasiones, de una forma casi involuntaria, consultan sus perfiles sociales para ver si han recibido algún mensaje nuevo o para saber qué tal ha sido recibida por la comunidad alguna de sus publicaciones. “A ver cuántos ‘me gusta’, RTs, comentarios, …”. “Sólo será un momento de nada”, nos decimos.
La realidad: nos metemos en Twitter, miramos esto, miramos lo otro, clicamos este enlace, leemos esto, respondemos esto otro. “Vaya, ya han pasado 10 minutos. ¿Y ahora? Bueno, ya que estoy miro Facebook” (u otra red social en la que tengamos presencia).
El resultado: ahora tenemos menos tiempo disponible para dedicarlo a lo importante (lo que nos hace avanzar), perdemos el hilo de lo que estábamos haciendo y, además, se ha formado una resistencia que hace que sea más dificultoso regresar al trabajo. En pocas palabras: nuestra productividad se resiente.
Sí, lo sé, es muy difícil resistirse y, como digo, la mayoría de veces lo hacemos casi sin darnos cuenta. De ahí que sea un hábito, malo en este caso. Pero hemos de tratar de evitarlo y cambiarlo por una conducta más sana y productiva.
El buen hábito: Planifica el uso que vas a hacer de las redes sociales y cumple con el plan.
Decide cuando vas a utilizar cada red social, el uso que vas a hacer de éstas y durante cuanto tiempo. Cuando te encuentres consultando las redes sociales a destiempo ciérralas y regresa a lo que estabas haciendo: trabajar en lo importante, lo que te hace avanzar de verdad. Hazlo tantas veces como sea necesario. Cada vez serán menos las veces que utilizarás a destiempo las redes sociales.
Accede y utiliza las redes sociales cuando toca, cuando tú hayas decidido previamente hacerlo. Y si pueden ser pocas veces mejor que muchas.
Leer blogs y consultar otras páginas es importante.
Nos permite estar al tanto de lo que hacen otros bloggers de nuestro nicho y de otros nichos en los que estamos interesados.Nos permite estar informados, conocer las novedades y temas de actualidad en nuestra industria.Nos permite generar nuevas ideas para nuestro blog y para completar nuestro conocimiento sobre el tema que vamos a tratar.Y no menos importante, nos inspira y motiva a seguir adelante.
Sí, todo esto es muy bonito. El problema surge cuando navegamos por la red sin un objetivo claro.  Saltamos de un blog a otro, de un contenido a otro, y nos decimos a nosotros mismos que es información útil, no es tiempo perdido.
Después de un buen rato navegando por la red sin rumbo, lo único que conseguimos es una cabeza llena de informaciones de dudosa utilidad, menos tiempo, menos concentración y menos energía para seguir trabajando.
Todo cuanto hacemos implica un coste en tiempo y energía por nuestra parte. Por ello, en vez de navegar cuando no toca y absorbiendo informaciones de dudosa utilidad para nuestro objetivo inmediato, hemos de tomar el control de la situación.
El buen hábito: Navega en busca de información con un objetivo claro y hazlo en el momento que tú decidas durante un tiempo determinado.
Hemos de ser más prácticos. ¿Cuál es tu objetivo actual? Busca información que te ayude a conseguir este objetivo concreto, y no otros. Cuando termines con este objetivo ya buscarás información para el siguiente, pero no ahora.
¿Cuándo buscar información? En el momento del día que tú hayas decidido previamente. No interrumpas tu flujo de trabajo por navegar por internet cuando no toca.
¿Por cuánto tiempo? Durante el tiempo que te marques. Utiliza un temporizador como éste para estar al tanto cuando el tiempo se termine, y ser así más consciente del tiempo que llevas navegando.
Lectura relacionada: Yonkis de la Información
Según dice el refrán, las comparaciones son odiosas, pero no sólo eso sino que también son destructivas.
Es inevitable mirar a otros. El problema aparece cuando comparamos nuestros resultados con los de otros y valoramos el estado de nuestra situación y progreso en atención a esa comparación.
Tanto si te comparas con alguien que obtiene mejores resultados que tú como si lo haces con alguien que obtiene peores resultados, te estás haciendo un flaco favor. ¿Por qué? Porqué no es una comparación justa (no es una comparación entre equivalentes) y por lo tanto te llevará a conclusiones incorrectas.
Si el otro obtiene mejores resultados que tú puedes pensar que lo estás haciendo mal, que no das la talla. Quieres atraparlo como sea, quieres ponerte a su nivel, pero no puedes. Estás siendo injusto contigo mismo, tú no eres él o ella, vuestros caminos son distintos, no son equivalentes. Te estás dejando ahogar por el éxito ajeno.Si el otro obtiene peores resultados que tú puedes pensar que lo estás haciendo bien, que eres bueno y que tú ya sabes lo suficiente. Te conformas con tu progreso pues estás “por encima” de muchos otros. La desidia y la complacencia se van apoderando de ti sin darte cuenta, y tu progreso se resentirá.
El buen hábito: No te compares con otros, compárate contigo mismo. Que sean tus resultados los que te guíen, no los de los demás.
Nunca mires abajo, mira siempre al frente para avanzar con paso firme, y si miras arriba, a las estrellas, que sea para iluminarte y no para perderte en ellas. Es decir: observa y estudia a quien admiras para aprender e inspirarte pero no te ahogues en su éxito haciendo comparaciones injustas.
Si vas a tener una presencia activa en internet, y con aspiraciones a que tu marca crezca, vas a tener que endurecerte la piel, para que no te lastimen los dardos que te lanzarán algunos, y ten por seguro que lo harán.
No importa de qué hables ni el tono con el que lo hagas, SIEMPRE encontrarás gente dispuesta a hacerte pasar un mal rato. Es inevitable. Por suerte, son los menos. La mayoría de personas agradecerán que inviertas tu tiempo, dinero y esfuerzo en compartir con ellos tu saber y experiencia para su provecho.
Críticas malintencionadas, faltas de respeto e incluso amenazas. Esto y más es lo que puedes esperar de algunas personas que parecen disfrutar con el dolor ajeno. Nada nuevo, Internet no es más que un reflejo virtual del mundo físico. Los agentes que operan en ambos mundos son los mismos, con la única diferencia de que en internet se sirven del anonimato y de la distancia como escudo infalible, por lo que atacan sin miedo.
Ignorancia, mala educación, cobardía, maldad, llámalo como quieras. De eso encontrarás siempre allí a donde vayas. Es ley de vida. Pero NO puedes dejar que esto afecte a tu estado de ánimo, y mucho menos a tu determinación de avanzar hacia la consecución de tus sueños.
El problema es cuando uno tiene la piel demasiado fina. En ese caso los dardos hieren, y a más fina sea la piel más profunda será la herida. Y ya te puedes imaginar lo que sucede cuando hay muchas heridas profundas: la persona se desangra y muere. En otras palabras, se deprime y termina por abandonar o, lo que es lo mismo, se conforma con vivir en la mediocridad por miedo al qué dirán.
El buen hábito: No hagas caso a las críticas destructivas ni a los desaires. Acostúmbrate a recibirlos pero no les des importancia.
Se dice que aquello en lo que nos centramos se expande. No dejes que lo negativo se expanda en ti. En vez de ello, centra tu atención en lo bueno: el mundo necesita de tu contribución y la gente así lo agradecerá. No prives al mundo de ella por la actitud contraria de unos pocos.
Lectura relacionada: Cómo Lidiar con las Críticas
Este artículo lo he escrito tanto para ti como para mí (como suele ser habitual).
Yo mismo he tenido estos malos hábitos en algún momento de mi camino como blogger y, de hecho, todavía a día de hoy sigo lidiando con todos ellos en mayor o menor medida:
En ocasiones sigo mirando demasiado algunas estadísticas (ahora sobre todo YouTube y Amazon); sigo utilizando las redes sociales a destiempo; sigo navegando por la Red en busca de informaciones de dudosa utilidad; sigo comparándome con otros bloggers y sí, a veces me he sentido algo abrumado por el éxito ajeno; y como no, también sigo siendo sensible a las críticas y a las faltas de respeto.
PERO cada vez menos. Cada día que pasa soy más consciente de la importancia de ciertos hábitos para progresar en la vida, y así trato de implantarlos en la mía. Nadie es perfecto y seguramente siempre quedarán residuos en nosotros de esos malos hábitos. Lo importante es que con el tiempo estos vayan a menos y los buenos hábitos a más.
Somos criaturas de hábito. Los hábitos crean nuestro destino. El éxito es predecible, sólo hay que observar los hábitos que uno tiene. Observa tus hábitos y decide cuáles sirven a tu propósito y cuáles no. Quédate con los buenos, desecha los malos.
Y ahora dime: ¿Qué otros malos hábitos de bloggers conoces de primera mano? ¿Cómo lo haces tú para lidiar con ellos? Comparte tu respuesta debajo en los comentarios. Gracias.
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